miércoles, 20 de octubre de 2010

HALLOWEEN

Cada vez más, en los centro, se celebra la fiesta de halloween, pero ¿cuál es la historia de esta fiesta?

Halloween empezó hace más de 2.500 años, cuando el año celta terminaba al final del verano, justo el 31 de octubre de nuestro calendario. Todos los animales los metían en los establos ya que se suponía que los espíritus podían ese día salir de los cementerios y apoderarse de los cuerpos de los vivos.

¿Y qué hacían los celtas para que no ocurriese esto? Los celtas ensuciaban sus casas y las decoraban con huesos, calaveras y diferentes cosas desagradables para que los muertos se asustaran y pasaran de largo. De ahí viene la tradición de los disfraces y la decoración de las casas.

CUENTO: A LOS PIES DE LA CAMA

Red y Sadie entraron en la habitación de su hijo al escuchar los gritos. Charlie tenía seis años. Lloraba y gritaba de verdadero pánico. Tenía los ojos hinchados y las lágrimas atravesaban sus sonrosadas mejillas para ir a desaparecer entre las ropas de la cama; a las que se sujetaba como un loco.
La luz estaba apagada y la oscuridad era casi total, a no ser por la columna de luz que penetraba a través de la hendidura dejada por la puerta.
Charlie llamaba desesperadamente a sus padres...
Red y Sadie le encontraron con el cuerpo envuelto en sudor y completamente pálido.
Red trató de calmarle:
-Tranquilo, sólo ha sido una pesadilla, lo mejor será que te vuelvas a acostar y mañana por la mañana me cuentes que es lo que has soñado.
-¿Qué...?- Charlie aún parecía estar medio dormido -¡No!- dijo de repente -¡No ha sido una pesadilla!, ¡algo se estaba moviendo a los pies de mi cama!
-Sí, es posible que esté diciendo la verdad- intervino Sadie dirigiendo una mirada cómplice a su marido -como también es posible que esta habitación esté llena de fantasmas y que bajo la cama vivan seres terroríficos.
¿Cuántas veces te hemos dicho que esas cosas no existen?
-Muchas- respondió Charlie no muy convencido.
Otra mirada de Sadie indicó a Red que le tocaba hablar a él. Entendió el gesto de inmediato y se dispuso a sermonear a su hijo, que poco a poco iba recuperando el color.
-Tu madre tiene razón y tú lo sabes, aparte de que ya eres mayorcito para dejar de tener miedo a esas cosas.
¿Te gustaría que se enterasen tus amigos del colegio?, seguro que no, se reirían de ti. Debes aprender a dominarte, igual que has aprendido a no mojar las sábanas, ¿lo recuerdas? Podría hablarte durante largo rato, pero sería inútil, lo que quiero que aprendas de esto es lo siguiente: que temer a la oscuridad y a lo que hay en ella es cosa de niños muy pequeños y que, a medida que te haces mayor, ves que nada de esto existe. ¿Lo entiendes?
-Sí- confirmó Charlie.
Red sonrió y vio como su mujer también lo hacía. Acababan de pasar por una de las típicas charlas de los padres con los hijos.
Charlie vio a sus padres marcharse de la habitación apagaron la luz que habían encendido al entrar. Cerraron la puerta totalmente. Ahora la oscuridad si era completa.
Charlie se resignó y llegó a convencerse de que sólo había sido un sueño; que no estaba realmente despierto cuando le pareció ver algo extraño.
Apoyó la cabeza en la almohada y se tapó completamente con las sábanas. Hacía algo de frío. Intentó dormirse, necesitaba descansar.
Cerró los ojos y se abandonó a un profundo sueño, tan profundo que no advirtió la mano que le acompañaba bajo las sábanas, una mano eternamente fría y descarnada.
La mano que le llevó, de un tirón, al otro lado de la oscuridad.

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